A Continuación dejaré un pequeño resumen entorno a la lacetura de pobreza y exclusión social de Mercedes reglero.
Concepto de pobreza
El concepto tradicional de pobreza se refiere al sentido cuantitativo de la pobreza, el cual describe ésta como la desigualdad y marginación generada por la escasez de recursos económicos. Por otro lado, está la pobreza cualitativa, que amplia el concepto anterior y recoge las situaciones derivadas de la falta de oportunidades para la integración social. Desde este punto de vista la pobreza es descrita como un fenómeno homogéneo y para superar esta descripción aparece la exclusión social con le fin de abarcar la multidimensionalidad y carácter relativo y dinámico que tiene este fenómeno.
Haciendo alusión a la pobreza cuantitativa de nuevo, ha de señalarse que esta es empleada por distintos autores y organismos internacionales como pobreza relativa., siendo este un término construido en torno a la distribución de ingresos de una sociedad dada, íntimamente relacionado con la desigualdad económica y con la estructura social e institucional. La Unión Europea utiliza una medida similar aunque realiza una distinción en este concepto: la pobreza individual leve y la individual severa. Por otro lado también se sigue aludiendo a la existencia de la pobreza absoluta como una medida global del umbral de subsistencia. Esta mediación de la pobreza ha sido criticada por Amartya Sen pues éste dice que la pobreza no debe medirse sólo según el acceso a bienes materiales y sociales, sino que es necesario que los individuos tengan la capacidad de utilizarlos eficazmente, con el fin de permitirles una libertad para preocuparse por si mismos de su bienestar.
Existen otros índices de mediación de la pobreza como el que utiliza la ONU (Índice de Desarrollo Humano), UNICEF (analiza la situación de la infancia en países desarrollados obteniendo datos como que la pobreza infantil no disminuye) o la Unión Europea (Índice de Gini). España lo mide a través de Encuestas de Condiciones de Vida que se extraen del INE.
Concepto de exclusión social
Se trata de un “proceso de separación de un individuo o grupo respecto a las posibilidades laborales, económicas, políticas y culturales a las que otros sí tienen acceso y disfrutan”. La pobreza es el factor clave para describir este proceso peor no el único, ya que la exclusión social abarca tanto situaciones de carencia económica como insatisfacción de necesidades como la privación de los derechos de ciudadanía.
Los cambios socioculturales y económicos que han influido en la definición del proceso de exclusión son múltiples y muy complejos aunque pueden agruparse en cuatro áreas: la heterogeneidad social manifestada a través de la diversidad cultural, el ámbito familiar y la modificación del contenido y extensión de los ciclos de vida personales; transformaciones del mercado laboral, pues tener un empleo ya no equivale a la exención de riesgo de exclusión mientras que tener unas condiciones razonables de empleabilidad sí; inadaptación de la política social y cuestionamiento del sistema educativo, donde las generaciones de jóvenes que abandonan la escolaridad obligatoria y no consiguen una formación o capacitación personal y laboral suficiente, son el nuevo colectivo con mayor riesgo de exclusión, además de una muestra de la necesidad de renovación del sistema educativo que no logra captar su motivación o satisfacer sus intereses.
Las características con las que cuenta el proceso de exclusión social son: es un proceso estructural, multidimensional, dinámico, acumulativo, global y variable.
En definitiva, la exclusión social se muestra como un proceso resultado de la combinación de distintos factores que , por separado, no permiten una relación determinante causa-efecto, pero su incidencia conjunta provoca la separación del individuo de las posibilidades de desarrollo personal y participación social. Los factores con presencia en situaciones de exclusión pueden agruparse en seis áreas: laborales, económicos, residenciales, educativos y culturales, personales y relacionales y socio-políticos.
Dentro de este concepto aparece otro, el de inclusión social el cual describe la capacidad de individuos y grupos para mejorar su desarrollo personal y su participación social. Para garantizar esta inclusión social las políticas y programas de inclusión social se desarrollan a través de los siguientes ejes principales: familia y capital social, participación en el mercado y reconocimiento y participación pública.
Evolución de los perfiles sociales de las personas pobres
A lo largo de la Historia han predominado dos líneas de explicación del origen de la pobreza: la línea individualista, formada por los defensores de las circunstancias personales como causantes de la misma y la corriente estructuralista que tiene en cuenta el entorno en su aparición y consecuencias. Las tesis individualistas eximen al Estado de cualquier intervención porque la responsabilidad última de la pobreza es de la persona que ha generado por sí sola esa situación. Las tesis estructuralistas, por el contrario, en su consideración de responsabilidad social de la exclusión social, favorecen los programas de intervención que aseguran unos mínimos de subsistencia e inserción a los ciudadanos, que no pueden logarlos por sí mismos, debido al funcionamiento del sistema social y económico.
En definitiva, resulta difícil y arriesgado establecer perfiles de pobrezas y exclusión por la complejidad y dinamismo del fenómeno, pero se pueden anotar algunos patrones de exclusión basados en las carencias o dificultades de integración en los dos ejes principales: económico-labora y sociofamiliar. Así, los grupos sociales con mayor riesgo de sufrir situaciones de exclusión o pobreza son: mujeres con cargas familiares no compartidas, jóvenes en situación de fracaso o abandono escolar, comunidad gitana, adultos desempleados de larga duración y personas sin hogar.
El concepto tradicional de pobreza se refiere al sentido cuantitativo de la pobreza, el cual describe ésta como la desigualdad y marginación generada por la escasez de recursos económicos. Por otro lado, está la pobreza cualitativa, que amplia el concepto anterior y recoge las situaciones derivadas de la falta de oportunidades para la integración social. Desde este punto de vista la pobreza es descrita como un fenómeno homogéneo y para superar esta descripción aparece la exclusión social con le fin de abarcar la multidimensionalidad y carácter relativo y dinámico que tiene este fenómeno.
Haciendo alusión a la pobreza cuantitativa de nuevo, ha de señalarse que esta es empleada por distintos autores y organismos internacionales como pobreza relativa., siendo este un término construido en torno a la distribución de ingresos de una sociedad dada, íntimamente relacionado con la desigualdad económica y con la estructura social e institucional. La Unión Europea utiliza una medida similar aunque realiza una distinción en este concepto: la pobreza individual leve y la individual severa. Por otro lado también se sigue aludiendo a la existencia de la pobreza absoluta como una medida global del umbral de subsistencia. Esta mediación de la pobreza ha sido criticada por Amartya Sen pues éste dice que la pobreza no debe medirse sólo según el acceso a bienes materiales y sociales, sino que es necesario que los individuos tengan la capacidad de utilizarlos eficazmente, con el fin de permitirles una libertad para preocuparse por si mismos de su bienestar.
Existen otros índices de mediación de la pobreza como el que utiliza la ONU (Índice de Desarrollo Humano), UNICEF (analiza la situación de la infancia en países desarrollados obteniendo datos como que la pobreza infantil no disminuye) o la Unión Europea (Índice de Gini). España lo mide a través de Encuestas de Condiciones de Vida que se extraen del INE.
Concepto de exclusión social
Se trata de un “proceso de separación de un individuo o grupo respecto a las posibilidades laborales, económicas, políticas y culturales a las que otros sí tienen acceso y disfrutan”. La pobreza es el factor clave para describir este proceso peor no el único, ya que la exclusión social abarca tanto situaciones de carencia económica como insatisfacción de necesidades como la privación de los derechos de ciudadanía.
Los cambios socioculturales y económicos que han influido en la definición del proceso de exclusión son múltiples y muy complejos aunque pueden agruparse en cuatro áreas: la heterogeneidad social manifestada a través de la diversidad cultural, el ámbito familiar y la modificación del contenido y extensión de los ciclos de vida personales; transformaciones del mercado laboral, pues tener un empleo ya no equivale a la exención de riesgo de exclusión mientras que tener unas condiciones razonables de empleabilidad sí; inadaptación de la política social y cuestionamiento del sistema educativo, donde las generaciones de jóvenes que abandonan la escolaridad obligatoria y no consiguen una formación o capacitación personal y laboral suficiente, son el nuevo colectivo con mayor riesgo de exclusión, además de una muestra de la necesidad de renovación del sistema educativo que no logra captar su motivación o satisfacer sus intereses.
Las características con las que cuenta el proceso de exclusión social son: es un proceso estructural, multidimensional, dinámico, acumulativo, global y variable.
En definitiva, la exclusión social se muestra como un proceso resultado de la combinación de distintos factores que , por separado, no permiten una relación determinante causa-efecto, pero su incidencia conjunta provoca la separación del individuo de las posibilidades de desarrollo personal y participación social. Los factores con presencia en situaciones de exclusión pueden agruparse en seis áreas: laborales, económicos, residenciales, educativos y culturales, personales y relacionales y socio-políticos.
Dentro de este concepto aparece otro, el de inclusión social el cual describe la capacidad de individuos y grupos para mejorar su desarrollo personal y su participación social. Para garantizar esta inclusión social las políticas y programas de inclusión social se desarrollan a través de los siguientes ejes principales: familia y capital social, participación en el mercado y reconocimiento y participación pública.
Evolución de los perfiles sociales de las personas pobres
A lo largo de la Historia han predominado dos líneas de explicación del origen de la pobreza: la línea individualista, formada por los defensores de las circunstancias personales como causantes de la misma y la corriente estructuralista que tiene en cuenta el entorno en su aparición y consecuencias. Las tesis individualistas eximen al Estado de cualquier intervención porque la responsabilidad última de la pobreza es de la persona que ha generado por sí sola esa situación. Las tesis estructuralistas, por el contrario, en su consideración de responsabilidad social de la exclusión social, favorecen los programas de intervención que aseguran unos mínimos de subsistencia e inserción a los ciudadanos, que no pueden logarlos por sí mismos, debido al funcionamiento del sistema social y económico.
En definitiva, resulta difícil y arriesgado establecer perfiles de pobrezas y exclusión por la complejidad y dinamismo del fenómeno, pero se pueden anotar algunos patrones de exclusión basados en las carencias o dificultades de integración en los dos ejes principales: económico-labora y sociofamiliar. Así, los grupos sociales con mayor riesgo de sufrir situaciones de exclusión o pobreza son: mujeres con cargas familiares no compartidas, jóvenes en situación de fracaso o abandono escolar, comunidad gitana, adultos desempleados de larga duración y personas sin hogar.